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La vida de los otros: falsa privacidad y seguridad en la red

  • ¿Controlas tu huella digital? ¿Tienes clara la información que regalas en la red?
  • Usuarios, empresas e instituciones de todo el mundo sufren miles de ataques a diario tratando de acceder a sus servidores y bases de datos.
  • Educar a la ciudadanía e invertir en ciberseguridad se vuelve clave para frenar el avance imparable del cibercrimen y la cibervigilancia.

El programa malicioso Pegasus lleva varias semanas en boca de todos al saltar a los medios con motivo del ataque sufrido por el presidente del Gobierno Español, Pedro Sánchez y el de la ministra de Defensa, Margarita Robles. De forma resumida, los atacantes utilizaron este software para acceder a sus terminales móviles y obtener información delicada, confidencial y de alto secreto.

Me sirvo de este hecho para abrir debate en torno a la ciberseguridad y privacidad de usuarios, personalidades, cargos públicos, empresas e instituciones, pues sin duda todos ellos corren el riesgo de sufrir un ataque que ponga en jaque datos, recursos confidenciales, secretos de estado o nuestra vida y pensamientos.

Si partimos del ejemplo con el que comenzaba este texto, la inversión en ciberseguridad por parte de las Administraciones Públicas ha crecido notablemente en los últimos años, llegando a cifras que superan los 100 millones de euros, pero pone en tela de juicio la calidad y validez de sus prácticas, cuando un software como el citado es capaz de quebrar la seguridad del dispositivo más personal del máximo responsable de un país. Las revelaciones nos plantean dudas muy serias sobre el impacto que tendrán y tienen estos programas espías en los derechos fundamentales de las personas, como son la privacidad y la protección de sus datos.

En un entorno completamente digitalizado y con un crecimiento sostenido de nuevos usuarios, cada vez más jóvenes y mayores por ambos lados de la pirámide demográfica, este tipo de situaciones nos muestran el riesgo sin precedentes al que nos vemos obligados a enfrentarnos. Primero de manera organizacional, desde las empresas, velando por los datos de nuestros clientes y por los propios, pero también es necesario empezar la casa por los cimientos y no por el tejado, formando a los individuos y mostrando la amenaza que supone esta ruptura del derecho a la privacidad, ya que Pegasus y sus similares son capaces de colarse en nuestros datos para rebuscar y jugar con nuestros aspectos más íntimos. Sin duda es hora de comprender lo que este movimiento supone y poner barreras para neutralizar la amenaza y hacer de nuestra navegación y uso de dispositivos conectados algo más seguro, neutral y privado.

La ciberdelincuencia ha llegado para quedarse y aprovecha los resquicios y debilidades que la alta penetración de dispositivos conectados brinda. Pero cuando hablamos de espionaje digital, no hablamos de una novela policiaca, nos referimos a una amenaza real que hace temblar los pilares de la democracia actual en ocasiones como la anteriormente mencionadas.

Pegasus, es un software israelí que nació, o eso dicen, como una herramienta antiterrorista, pero que hoy nos demuestra que es fácilmente activable para acceder a dispositivos de cualquier región del mundo, sin dejar ni rastro, y recogiendo data sobre la ubicación del individuo, grabar llamadas, bajar fotografías y vídeos, activar cámaras, micros o tomando el control de aplicaciones o del teléfono en su conjunto.

Tratando de reflexionar sobre el uso de las herramientas que nos ofrece el avance tecnológico actual, como tantas veces las ventajas o desventajas que traen, tendrá que ver con el uso ético y responsable de las mismas, pero en momento como el que vivimos estas malas prácticas y los riesgos que suponen para todos, nos plantean que al menos deberíamos limitar su uso o controlar las manos que lo utilizan para evitar males mayores.

En definitiva, la utilización de este spyware va más allá del espionaje, no es necesario hablar de su mal uso por parte de empresas que buscan recopilar datos de mercado de los usuarios sin consentimiento alguno para uso a nivel publicitario o para vender incluso los datos a terceros.

Toca preparar las barreras para evitar sustos, blindar nuestra seguridad y la de las empresas e instituciones que nos rodean, y sobre todo ser conscientes del riesgo que conlleva dejar puertas abiertas y dar permisos a aplicaciones y sitios sin tener claro el destino de la información compartida. Concienciación de la sociedad, protección de los terminales y medios digitales, análisis y revisión constante por parte del usuario y de la empresa responsable, pasan a ser los ingredientes fundamentales para lograr velar por nuestra seguridad y privacidad en la red.

Carlos Viera

Director EUDE Digital

En Madrid, a 13 de mayo de 2022

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